jueves, 12 de septiembre de 2013

La Vía Catalana en las portadas de la prensa escrita.

Catalunya celebró ayer su Diada Nacional. Una jornada festiva y reivindicativa donde la cadena humana que se realizó de Norte a Sur de la comunidad se convirtió en el mayor símbolo independentista. Un acto que desbordo civismo, voluntad y deseo. Algo que hace tan solo unos cuatro años hubiera sido impensable. Jóvenes, ancianos, niños todos unidos por un deseo a lo largo de 400 kilómetros. Veamos como ha sido reflejado en los principales medios de comunicación.

La imagen de un Paseo de Gracia desbordado, realizada por Mané Espinosa, toma todo el protagonismo en la portada de La Vanguardia. 


"El Periódico de Catalunya" aprovecha su contraportada para mostrar en cinco "pisos" distintas partes de la cadena humana bajo el titular "Hay Prisa".


El diario catalán "ARA" publica a sangre una imagen de un grupo de Castellers en una de las carreteras por las que transcurrió el acto, titulando en inglés "El Camino Catalán".


Este tipo de portadas donde la foto inunda toda su extensión me gustan especialmente. Ojalá siempre fuera así. 
"El País" utiliza una foto de una senyera de considerable tamaño toma todo el protagonismo de la imagen. 


"El Mundo" se sirve de una fotografía del expresidente de Catalunya Jordi Pujol para ilustrar su portada  con el titular "Cataluña Encadenada", destacando el acto que una veintena de elementos de la extrema derecha protagonizaron en la sede de la Generalitat en Madrid así como la quema de banderas españolas por parte de algunos participantes de la Diada bajo gritos de "Fuera el Borbón"


Si os fijáis, a medida que mostramos medios nacionales de fuera de Catalunya, la multitud va desapareciendo de las imágenes elegidas para dar en su lugar detalles de la reivindicación. 
"La Razón", por ejemplo, muestra las banderas catalana y española, con un claro lema "No nos separarán"


"ABC" muestra en un fotomontaje a Duran Lleida y a Artur Mas ante una senyera, titulando su portada con un "El juego se les va de las manos"


Como he dicho anteriormente, lo vivido ayer fue realmente especial. El que os escribe nunca se ha sentido independentista, pero a día de hoy también está cansado de muchas cosas que ve y lee. De los expolios de aquí y de allí, de tanta mentira política, de ver a gente desahuciada, de la falta de profesores, de los recortes en Cultura, la verdadera madre de cualquier pueblo.

Ayer en Barcelona, la gente reivindicó del modo más pacífico posible un deseo, con un éxito rotundo de convocatoria a pesar de que muchos hoy dirán lo contrario. 
Menos mal que siempre habrá aquel que, en un "alarde de civismo", intenta poner coto a tanto éxtasis catalán. Ayer, una avioneta surcaba los cielos catalanes arrastrando una pancarta, al más puro estilo "Nivea", con el lema "España, juntos más fuertes".


En fin...

sábado, 7 de septiembre de 2013

Visa pour L´Image 2013.

Siempre ocurre igual. Con la llegada de septiembre, empieza el Cole y se inaugura una nueva edición de Visa pour L´Image, el encuentro fotoperiodístico por excelencia.
Nos esperaban un buen montón de exposiciones para ver en un sólo día ya que las obligaciones no dejaban más margen. "Sin titubeos" iniciamos ese revoloteo por las calles de Perpigñan para visitar cada una de las salas que componen esta muestra y destacar los trabajos que más nos gustaron.
Nuestra primera cita era con el fotógrafo que fue mi primer referente cuando inicié mi andadura en este apasionante mundo. En Eglise des Dominicains nos aguardaba la retrospectiva de Donald McCullin ocupando toda la extensión del lugar.


Biafra, Vietnam, Líbano, Chipre, Irlanda, etc. Fotografías que siempre habia visto en libros pero nunca  ampliadas ante mi con un revelado que destilaba el dulce sabor del mundo analógico.  Una exposición muy completa pero que en algunos fragmentos precisa una mejor iluminación y por descontado, tirar los dichosos cristales de los marcos lo más lejos posible, siendo este un problema de visualización  que replantearse en próximas ediciones. No se os ocurra ir a ver la exposición de Eric Bouvet sobre el "Burning Man" por la tarde. Si hace sol, veréis reflejada en los cristales de los marcos toda la vida cotidiana de la acera frontal del Theatre del Archipel. 
Tras este aviso, volvemos a lo nuestro. Abandonamos esta exposición y recorren los pocos metros que separan su sede con la Chapelle du Tiers-Ordre donde Darcy Padilla muestra la segunda parte de su maravilloso trabajo realizado durante 18 años "The Julia Project"
Aquí nos encontramos uno de los mejores trabajos de este año y su visita es absolutamente obligada.


Como reza en la presentación: "Tras la muerte de Julie, Jason intenta educar a su hija y salir adelante. Pero cae en la desesperación y decide reanudar el vínculo con su familia adoptiva. La lucha continua"

Dos exposiciones y dos "Cinco estrellas" apuntadas en el programa de mano. La cosa pintaba muy bien. 
Dirección al Counvent des Minimes, aprovechamos para entrar en la Caserne Gallieni donde el fotógrafo de Getty Majid Saeedi nos muestra su Afganistán. Un trabajo sólido, impecable, que intentar retratar la cotidianidad de este país y lo consigue con creces. Otra gran trabajo y ya van tres de tres. 


El Couvent des Minimes es la sede donde se encuentran el mayor número de exposiciones y debemos dedicarle un buen tiempo. 
Hablar de cada una de ellas daría como resultado un post inacabable así que destacaré las que personalmente más me gustaron. 
Y empezamos por el trabajo sobre la pacificación de las favelas en Río de Rafael Fabrés. Un trabajo consistente y que apunta a un mejor futuro si el autor nos regala más seguimientos del tema. Sin duda alguna de los mejores trabajos que veremos en el Couvent. 


Publicado recientemente en "National Geographic", el trabajo de Michael Nichols sobre la vida de los leones del Serengueti se convierte en otra parada obligatoria donde el autor mezcla imágenes en Color y en blanco y negro. Personalmente me hubiera decantado por mostrar solo estas últimas al ser estas mucho más sorprendentes y de una gran belleza. Esto no significa que las imágenes en color estén mal, ni mucho menos, y como muestra solo nombrar una donde un Leon está devorando a una cebra en el suelo mientras cae la noche. Esa imagen me gusto especialmente.  La exposición está acompañada de un video que merece ser visto. 


Había contemplado suficientes exposiciones para comprobar  como un problema que siempre se repite en Visa pour L´Image volvía a estar presente en esta edición y no es otro que el número de imágenes que se muestran de cada autor. Todos los allí presentes coincidimos que había un exceso. Desconozco si es una formalidad del evento que exige un mínimo de instantáneas para poder exponer un trabajo pero me resulta imposible entender este empeño por mostrar tantísimas imágenes cuando  observas casos donde imágenes muy similares están una al lado de la otra como podéis ver a continuación. 



En la exposición sobre los leones de Nichols hay una secuencia que realmente no entiendes su presencia, considerando que tenemos un video donde ver, por ejemplo, como juegan los cachorros. 
En mi humilde opinión, menos fotos y a un mayor tamaño seria una gran solución y por descontado sin vidrio ya que el diseño de la iluminación brilla por su ausencia y en muchas ocasiones debes ir buscando aquel ángulo desde el cual podamos ver mejor la imagen.

Dicha esto, la retrospectiva de Joao Silva era el lugar de encuentro de muchos visitantes. La carrera de este fotógrafo abarca muchos conflictos, desde Sudáfrica  acompañado de los componentes del "Bang-Bang Club", hasta Afganistán, lugar donde por desgracia sufrió la amputación de las dos piernas tras pisar una mina. 
Tenía especial interés en ver el trabajo de John G. Morris, que bajo el título "En algún lugar de Francia, verano de 1944" realizado durante la segunda guerra mundial. Un trabajo inédito del que fuera editor gráfico de la revista LIFE, recopilado por Robert Pledge, que en la muestra añora no haber sido positivado analógicamente.
La exposición de Goran Tomasevic sufre de un mal similar. A estas alturas, hablar sobre el trabajo de este fotógrafo servio sería absurdo. Con un estilo directo, con un mínimo retoque, realmente mínimo, Tomasevic nos muestra los combates en Siria a través de imágenes que han ilustrado un sinfín de paginas de de medios de comunicación. Por desgracia, en alguna de ellas la presencia de un look o textura excesivamente digital (falta de calidad) se convierte en un flaco favor a la hora de ver este gran trabajo. 
Abandonamos el Couvent des Minimes y nos encaminamos hasta el Couvent Sant Claire donde nos espera "Shane and Maggie". El trabajo de Sara Lewkowicz.


Otra de las muestras que nadie debe perderse y en el cual me permitiréis que comente otra de las incógnitas que observamos en algunos reportajes expuestos y no es otra que el criterio de edición. 
Esto ocurre cuando se conoce a fondo el trabajo expuesto en cuestión por haberlo visto repetidas veces en la web del autor, como es el caso. 
Si bien el climax de este reportaje se halla en la noche donde Shane golpea a Maggie, el seguimiento que realiza Lewkowicz anterior y posteriormente al día de autos me interesa muchísimo más. Es cierto que las imágenes de la agresión contiene una gran fuerza pero existe la repetición de un momento y se obvia imágenes como la siguiente donde, según el orden del reportaje existente en la web de esta autora, podemos ver a él chillando momentos antes de la agresión.


O bien la siguiente donde la policía ya ha llegado a la casa de la pareja, momentos antes de la detención de Shanen.


Dos imágenes con un gran contenido suficientemente contundente y que no están incluidas en la exposición. De todos modos, el trabajo de esta fotógrafa es de una solidez y desarrollo que me apasionan. En la exposición también podéis ver la segunda parte de esta historia donde.... mejor que lo veáis vosotros mismos. 
Ocurre algo similar con la edición de la muestra de Goran Tomasevic o incluso en la muestra del World Press Photo donde en las series premiadas sólo se muestra una selección de las mismas bajo un criterio que parece haber sido realizado más por un diseñador o Directo de Arte que por un editor gráfico, al priorizar en muchas de ellas la estética por encima de la información, dejando las historias huérfanas de sentido narrativo.
Llevamos un buen montón de horas andando y el cansancio hace presencia. De camino al Parking, aprovechamos para visitar la exposición de Eric Bouvet sobre el "Burning Man", muestra por la que tenía cierto interés en ver por tratarse de un trabajo realizado con la Fuji X-Pro1. 

Marchamos convencidos que esta edición es mejor que la de año pasado, lo que nos deja un buen sabor de boca. 23 exposiciones son argumento suficiente para viajar hasta Perpigñan y disfrutar de todas ellas.

martes, 3 de septiembre de 2013

Fuji ¿Monochrome?

Unas cortas vacaciones por tierras Sorianas han sido un buen motivo para probar más a fondo dos ópticas Fujinon que si bien sabía de su gran calidad, quería comprobar sobre el terreno todas sus cualidades, pero sobretodo exprimir al máximo el rendimiento de los sensores Fuji si optamos por el perfil monocromo. En algún post anterior me he declarado admirador de la Leica Monochrome, ese objeto del deseo que alcanza casi los 7.000 Euros gracias a los cuales sólo nos resta observarla en las estanterías de los comercios especializados.
¿Es suficiente la gama tonal de grises que ofrece el sensor Fuji para obtener resultados profesionales?
No me andaré por las ramas y contestaré con un rotundo SI.
Veamos a continuación algunas muestras donde poder razonar esta respuesta, no sin antes explicar el proceso de trabajo.
Como norma, siempre disparo en Jpeg. y RAW, sea con estas Fuji o con las Reflex. Asigné el perfil Monocromo para obtener los resultados directos de cámara en los documentos Jpeg. y poder recuperar el color en los RAW.
Sin duda alguna, la gama tonal que ofrece el sensor Fuji es realmente excepcional, muestra de ello es la siguiente imagen realizada con la X-E1 y el magnífico Fujinón 60mm./2.4 Macro.


Si en ella observamos con detalle el amplio abanico de grises que hemos obtenido desde las zonas altas de luz hasta las bajas, el resultado a mi entender es sencillamente descomunal. Poco más que añadir, pero veamos más ejemplos.
Cambiamos la óptica y montamos el 14mm. / 2.8, una lente que no acostumbro a usar por ser extremadamente angular aunque para la ocasión, tratándose de un paisaje, podiamos obtener buenos resultados.


A nivel óptico, la linea del horizonte se mantiene bastante recta, ofreciendo una gran calidad de imagen cuando trabajamos con diafragmas intermedios como f/5.6 o f/8. 
Cómo podéis comprobar, los resultados en cuanto a gama tonal que nos ofrece el sensor está a gran altura.
Sustituimos el 14mm. y colocamos de nuevo el 60mm. Macro.  Dicha óptica, en mi opinión la mejor de toda la gama de lentes de la serie X, trabaja perfectamente a distancia largas, considerando que se trata de un objetivo macro. Son muchos los fotógrafos que utilizan este tipo de lente para realizar retratos gracias a la resolución de los mismos. Para comprobarlo, observar en primer lugar este recorte a tamaño de pixel y luego de que parte de la imagen captada se trata, la cual he encuadrado en rojo.



Ante las imágenes que os estoy mostrando, tal vez os preguntéis hasta que cotas de calidad llegaría una Leica Monochrome. 
La respuesta es difícil ya que por el momento nunca he disparado con esa elegante germana, además estaríamos comparando un sensor aps-c y un full frame, con el consiguiente aumento de tamaño a favor del segundo. Sobre el papel, esto debe decantar la balanza hacia Leica pero todo debe ser comprobado.

Si de algo estoy seguro es que la diferencia de precio entre ambos cuerpos, unos 6.000 Euros, no es proporcional a la diferencia de calidad, una mejora que tal vez observaríamos a partir de tamaños  por encima de los 50 cm. de largo en el lado más ancho de la copia. 
Queda pendiente esta comparativa, dejándola por el momento en el tintero, pero si consideramos como tamaño estándar y "terrenal" un 30x40 o bien un 40x50 pues... no se yo.  Hasta esas cotas casi me apostarías una buena cena que apenas encontraríamos diferencias palpables o razones de peso que nos decidieran a desembolsar esos casi 7.000 Euros que alcanza esa preciosidad negra mate llamada Leica Monochrome.  


Si nuestro objetivo es obtener la máxima calidad posible, un mayor tamaño de sensor, diseñado específicamente para la fotografía en blanco y negro,  debe arrojar unos resultados de mayor calidad, aunque también es cierto que todo depende de nuestras necesidades y por descontado, nuestro bolsillo.
De todos modos, esto de la fotografía digital no es una ciencia exacta y en muchas ocasiones lo que debe ser no lo es. 
A la espera de poder realizar una prueba con la Leica Monochrome, os aseguro que con los resultados de este sensor Fuji podréis llegar muy, pero que muy lejos.