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miércoles, 22 de mayo de 2013

Los carretes que viajaron por el tiempo.


"... a mediados del ´91 renuncié a mi trabajo de fotógrafo del diario "La Época" de Chile, tomé unos pocos dólares que logré ahorrar durante esos dos años de chamba, compré una mochila azul (cómo la canción), me hice con una Leica M3 (pretensiones de artista), muchos rollos de HP5 y Tri-X y partí rumbo a México, mi querida patria adoptiva. Un viaje por tierra que tenía programado para dos, máximo tres meses..."


De este modo inicia su relato Pedro Ugarte, fotoperiodista y responsable de la agencia AFP en Asia Pacífico, sobre 15 rollos de película que lo han acompañado sin ser revelados durante 21 años. Pedro prosigue su relato.

"...el viaje nunca terminó y desde entonces 15 rollos con imágenes que tomé en Centroamérica que nunca revelé han viajado conmigo por medio mundo. Han sufrido mi falta de cuidado y preocupación cómo ninguna otra cosa o persona. 
Fueron guardados, olvidados, reencontrados, perdidos, vueltos a guardar, descuidados, olvidados de nuevo, reencontrados por décima vez. Protegidos, vueltos a perder, reencontrados otras cien veces, votados, recogidos, desprotegidos y sobreprotegidos para volver a ser olvidados otras mil veces en lugares tan dispares como refrigeradores, cajas de zapatos, cajones de cocina, calcetines, bolsas plásticas, estantes, librerías, camas y no sé en cuantos sitios más de todos los lugares que he vivido durante estos 21 años."



De Pedro ya hemos hablado anteriormente en TheWside, concretamente en el artículo "Los soldados de Ugarte" en el que destaqué una serie de imágenes realizadas a un escuadron de militares y que ocuparon un buen número de portadas de medios internacionales. Pero sigamos con el relato.

" Hace unas semanas los volví a encontrar -si, de nuevo - y en lugar de ponerlos de vuelta a la caja, cómo siempre había hecho, decidí que era el momento de mandarlos a revelar, así que imaginarán mi gran sorpresa al descubrir que varias imágenes habían salvado milagrosamente los embates del tiempo.
La mayoría resultaron ser fotos que tomé en El Salvador durante las celebraciones de la firma de paz entre el FMLN y el Gobierno, que terminó con más de diez años de guerra civil."



Al descubrir esta historia en una red social, no tarde ni medio segundo en contactar con Pedro. No cabe duda que el paso del tiempo dejó huella en la emulsión pero a la vez daba a estas imágenes un aspecto, en algunas de ellas, casi fantasmagórico, cómo es el caso de la primera que ilustra este post. Ahora que tanto se habla de la posproducción digital aplicada a la fotografía documental, en este caso ha sido el pasar de los años, un viaje en el tiempo, el que ha dejado su rastro cómo laboratorista.


Pero, ¿cual fue la razón por la cual no reveló en su momento aquellos carretes? Pedro nos contesta:
"No fue una decisión consciente no revelarlos para viajar con ellos.  Fue simplemente cómo se fueron dando las cosas desde el momento que por dejadez no los revelé conscientemente después de haberlos tomado.
Estos rollos eran parte de lo que yo consideraba mi trabajo personal cuando partí a cubrir las celebraciones de la firma de paz en Salvador en el `92 como free-lance para la agencia AFP -para aquel entonces cometía el error de hacer una separación tajante entre "mi" fotografía y la fotografía para la agencia- además de considerarme tontamente más fotógrafo que periodista, se distinguía fácilmente una de otra pero no por el contenido, sino porque uno lo hacía en Blanco y Negro y lo otro en color.
Como eran rollos personales y no había urgencia de revelarlos para ser enviados a alguna parte, quedaron injusta e irresponsablemente relegados a un segundo plano cuando volví de El Salvador a Nicaragua.
A los pocos meses me fui alejando de México cuando se presentó la oportunidad de trabajar, conocer y vivir nuevas experiencias en  otro país. En 1992 me mudé a Panamá, entonces mis pertenencias sumaban tres cámaras, mi portafolio fotográfico, las fotos de carnet de mis mejores amigos, un poco de ropa, unas pocas cartas de amor y los susodichos rollos (además de los míos propios).
Estos fueron olvidados en cajas que fueron aumentando en cada mudanza; aparecían de vez en cuando por accidente en algún empaque o desempaque y cuando eso ocurría pensaba que era imposible que tuvieran ninguna imagen, restando urgencia a la poca urgencia que ya tenían.
Los llevé conmigo, a veces sin saber que seguían ahí, de Latinoamérica a África, al Medio Oriente y finalmente a Asia, donde vieron la luz después de un ataque tardío de urgencia por saber que contenían 21 años después. Sabía que habían fotografías de mi tiempo en Centroamérica o quizás del viaje que había hecho por tierra desde Chile a Nicaragua, pero no más."

domingo, 3 de marzo de 2013

Reflexiones sobre el retoque digital.

Cuando todavía resuenan por internet opiniones y reflexiones sobre el retoque digital aplicado al fotoperiodismo o al documentalismo, desde "TheWside" he querido recopilar en un artículo la opinión de distintos profesionales vinculados a nuestro sector, a los cuales se les ha formulado la siguiente pregunta a modo de reflexión:

"En tu opinión, ¿Donde está el limite de retoque en una fotografía dentro de un ámbito fotoperiodístico o documental?"

Su participación ha sido voluntaria y estas han sido sus respuestas:

Pepe Baeza, Redactor Jefe de Fotografía del Magazine de La Vanguardia y autor del libro "Por una función crítica de la fotografía de prensa":
"Más que intentar definir con precisión el grado en que se pueden aplicar las herramientas que facilitan los programas de tratamiento de imagen, el debate sobre la artificialización de la fotografía documental debe centrarse estrictamente en recordar la finalidad que ésta tiene; el resto viene solo.
La fotografía documental se debe a la representación de la realidad significativa desde puntos de vista vinculados a las ciencias sociales (economía, sociología, antropología, política...) y por tanto hacer comprensible esta realidad representada tiene que estar en la base de la estética que esta fotografía utilice. Problematizar el acceso a la comprensión, falsear la representación, sólo se explica por el interés de algunos fotógrafos en anteponer la estética - y por tanto su prestigio personal como autores- a la obligación testimonial que quien se define como documentalista se autoimpone.  Un fotógrafo documental sirve a la realidad que representa; un falso documentalista se sirve de esa misma realidad para construir con ella un cuerpo de obra valorado desde parámetros estéticos.
Los Jurados de los certámenes documentales- fotoperiodísticos o no- nunca debieran perder de vista que el valor principal de un trabajo es hacer comprensible un fragmento de la realidad, aportar las imágenes que favorecen la información y el análisis; que la mejor estética es aquella que se ajusta a este fin y que, en definitiva, "añadir" con un programa informático un plus estético a un trabajo documental sólo sirve para entorpecer el acceso a sus valores fundamentales. Además, en un sentido puramente estético, son un pegote."

© Samuel Aranda.

Samuel Aranda, fotoperiodista, Premio World Press Photo 2011:
"... el Photoshop se debe utilizar lo mínimo posible, simplemente para retocar errores de medición de luz o de color, no para crear situaciones de luz alejadas de la realidad, aunque es solo mi opinión personal. Antes cada uno elegía el tipo de película que quería para crear la luz o el color que más le gustaba. Podíamos elegir entre Kodakchrome, Velvia, Kodak SW o NC dependiendo del color con el que queríamos trabajar y creo que la linea debe estar en que lo mostrado se real y ya está."

© Bernat Armangué.

Bernat Armangué, fotógrafo de la agencia AP,  1º Premio en Spot News en el reciente World Press Photo: 
"Creo que la máxima premisa debería ser el sentido común, pero obviamente eso no es tangible y varía en función de cada uno. 
A mi me gustaría ver en la imagen algo que no te aleje de esa realidad que un día estuvo allí. Eso también es complicado porque entonces sólo nos quedaríamos con fotografías realizadas entre focales de 35mm a 60mm; el blanco y negro desaparecería, las imágenes en movimiento también (fueran por accidente o intencionadamente), etc. y los archivo de fotoperiodismo quedarían reducidos a la mínima expresión.
A lo largo de los años muchos fotógrafos han usado diferentes técnicas para definir su estilo: escogiendo entre la variedad de emulsiones sensibles, químicos de revelado, papeles fotográficos, ópticas... y escogíamos en función de nuestros gustos o de nuestras posibilidades económicas. Con la aparición de los softwares de edición, opciones y debates se han multiplicado.
Dentro de la realidad fotoperiodística, el uso excesivo de la post-producción no me complace demasiado, pero creo que el discurso debería ir mucho más lejos que eso pues existen otros tipos de alteración de la realidad. "Montar" imágenes y hacerlas pasar por algo espontáneo sería un buen ejemplo.
Para mi, lo más importante es volver al origen. Imaginarme esas fotografías sin sus procesos de post-producción y preguntarme ¿Es una buena foto?. Si la pregunta es afirmativa perfecto, si la respuesta es negativa, pasar a la siguiente fotografía.
Aunque claro... ¿que es una buena foto?"

© Fabio Bucciarelli.

Fabio Bucciarelli, 2º premio en Spot News Stories en el reciente World Press Photo.
"En general, creo que la post-producción es parte íntegra de la imagen y siempre lo ha sido, desde el analógico al digital. La post-producción es importante para dar más fuerza a la imagen. Es fundamental que no se hagan foto montajes, ni añadir ni quitar cosas, objetos o personas que provengan de otra imagen. Que no se cambien los colores y con ello me refiero, por ejemplo, a no cambiar un rojo por un azul o un amarillo por un verde. Es importante que se respeten las luces; si en la foto la luz entra por la derecha, que no cambie su dirección tras la post producción. Con los contrastes, saturaciones y dominantes se puede "jugar" para mejorar la imagen, para darle más fuerza, pero sin pasarse, claro. ¿Que significa "pasarse"? Pues no cambiar el significado de la imagen, que no parezca irreal.  Sobre los  crops (recortes) yo no suelo cortar normalmente la imagen pero considero que si debo hacerlo no eliminar más del 10 o el 15% de la toma.
La post-producción bien hecha es la que resalta el significado de la imagen, no lo altera ni lo cambia, para que esa fotografía llegue con más fuerza a quien la mira." 

© Tino Soriano.

Tino Soriano, Fotógrafo de National Geographic : 
"Me planteo esta cuestión siempre que estoy delante del ordenador, optimizando raw´s que mi cámara ha capturado con las mínimas alteraciones posibles. Particularmente intento que mis registros respiren realidad. Quiero que el lector los pueda identificar con lo que ve cotidianamente, sin exagerar la situación, el contraste o la distribución de luces y sombras. Aparte de no cortar, ni copiar o clonar nada. El límite del retoque en una fotografía documental me lo recuerdan constantemente los fotógrafos que, partiendo de un raw relativamente insípido, acaban mostrando un cuadro de Turner."

© Walter Astrada.

Walter Astrada, fotógrafo.
"Yo realmente utilizo muy poco el Photoshop y el límite es el que me hace mantener las fotos con los colores y la luz del momento de la captura. En muchos casos disparo simultáneamente en Jpeg. y RAW por dos motivos, si debo enviar algo rápido puedo usar las jpeg. y por otro lado son las fotos que  mantienen los parámetros de la toma.
En el caso de la polémica por el uso del photoshop en la fotografía de Paul Hansen, sólo me queda comentar que esa es la razón por la cual prefiero casi ni retocar mis imágenes, porque en ese caso se está hablando más de la técnica en el uso del photoshop que de lo que muestra la imagen.
Y lo que la imagen muestra es la muerte de dos niños y el dolor de toda una población. En verdad, me parece indecente tener conversaciones sobre el uso de la tecnología digital con imágenes de denuncia de un problema o de una situación.
Por eso prefiero apenas darle un poco de contraste, hacer un burning o dodge si se necesitan y en su justa medida y listos, para que se hable de lo que mis imágenes muestran y no de si hice más o menos "photoshop" a la imagen."

© David Ramos.

David Ramos, Fotógrafo, colaborador con la agencia Getty:
"El grado de retoque permitido en una imagen documental o dentro del marco del periodismo gráfico, a mi entender, es fácil de definir. Partiendo de una escena real, utilizar todas las herramientas que el fotógrafo tiene en la actualidad a su disposición para que su imagen sea más cercana posible a esa realidad. En esa ecuación omito conscientemente las variables del ego, vanidad y el uso en beneficio propio de esas herramientas para destacarse del resto de "competidores",  en estos días trufados de cientos de miles de imágenes.  Las omito porque creo que no caben en ningún trabajo documental ya que los únicos protagonistas en ellos son los sujetos y sus realidades y no el nombre ni la estética artificial creada por el autor.
Lo realmente triste es ver como certámenes de referencia, con apellidos de referencia y publicaciones centenarias permanecen en silencio mientras premian y ensalzan a la categoría de referentes a fotógrafos de escaso contenido, corto recorrido, estética prefabricada y con un alto menosprecio a la realidad que han decidido documentar.
Desafortunadamente, el documentalismo de concurso, el inspirado en hechos reales, el de postín, la farsa, actualmente goza de todo el reconocimiento. El documentalismo sincero, cercano a hechos reales, sin interferencias narrativas y con el único objetivo de ser el transmisor, está a punto de echar el cierre por falta de reconocimiento y fotógrafos que lo ejerzan."

© Clemente Bernad.

Clemente Bernad, fotoperiodista:
"Creo que la práctica del fotoperiodismo o de la fotografía documental comporta el respeto por el autor hacia los hechos que quiere representar y a la asunción de la responsabilidad que le corresponda respecto a lo fotografiado y a los resultados obtenidos, entre otras razones porque se trata de un pacto insoslayable establecido con el lector de dichas imágenes por el que se entiende que no se le va a mentir. A partir de aquí es sencillo tomar las decisiones correspondientes en cada caso puesto que nadie mejor que el propio autor para saber si sus limites coinciden con esas exigencias, por lo que creo que cada cual debe conocer el terreno que pisa y acarrear con sus elecciones.
Es curiosos comprobar cómo los códigos deontológicos a los que se quiere someter a las imágenes fotoperiodísticas actuales hunden sus raíces en las prácticas analógicas, lo que simboliza perfectamente las enormes dudas y la profunda desconfianza que siempre han generado las imágenes fotográficas utilizadas dentro de un contexto informativo, porque en el fondo se trata de una cuestión moral que involucra aquellas cuestiones que se consideran fundacionales en el documentalismo: honestidad, verdad y responsabilidad.
La posproducción digital en la actualidad ha dejado obsoleto el concepto de simple "retoque", pero es sólo el síntoma de toda una tendencia estética que obedece fielmente a las leyes del mercado, que cree que las imágenes periodísticas tienen la obligación de mostrar la realidad más real de lo que ya es (Cómo si no fuera suficiente) y que explota hasta la extenuación una serie de recursos estilísticos cuya referencia es la ficción y que no logran otra cosa más que uniformizar todos los discursos y todas las prácticas.
En realidad no me interesan las indagaciones pseudopoliciales o forenses sobre el proceso de elaboración o postproducción de cada fotografía, prefiero trabajar por una educación integral que nos permita ser conscientes de cuales son las condiciones de la representación visual en cada momento histórico y en cada contexto cultural y político para saber de una determinada es justa o no con la realidad que quiere representar y en qué sentido.
Lo grave es que todos estos recursos estilísticos enmascaren los contenidos que pretenden mostrar y que opten por buscar la emoción fácil o la admiración ante el virtuosismo estético, pudiendo tratar de que nos hagamos preguntas que cuestionen verdaderamente nuestra idea de las cosas, quizás a través de imágenes menos efectistas pero mucho más ricas y efectivas. Quiero pensar que otras imágenes documentales son posibles y que tienen una vida mucho más intensa y fértil, alejadas de las modas y del manierismo impuesto por los mercados. Creo que estas imágenes maquilladas no nos representan.

© Sandra Balsells.

Sandra  Balsells, fotógrafa y profesora de la Universidad Ramón Llull.
"Ante la dificultad de establecer parámetros sobre el nivel de retoque aceptable en el ámbito de la fotografía documental, hay dos premisas básicas que deben regir irrefutablemente nuestro oficio: sensatez y honestidad.
Sensatez para evitar que las escenas inmortalizadas sean innecesariamente desvirtuadas por aspiraciones meramente ornamentales; entendiendo que desvirtuar implica un alejamiento gratuito de la realidad que capturamos a través de nuestra mirada personal.
Honestidad para evitar que el fotógrafo transmita, de forma malintencionada, una versión falsa o travestida de la realidad.
Como en tantos ámbitos de la vida, los excesos suelen ser perniciosos. Lo mismo ocurre con la posproducción de imágenes. Y también, como en tantos otros ámbitos de la vida, la discreción suele ser seductora. Lo mismo pasa con la posproducción de imágenes. Dosificar las herramientas de retoque con sensatez y honestidad nos permite establecer unos límites -siempre subjetivos, claro está- pero sin duda alguna decentes para transmitir la realidad. "

Victor R. Caivano, Fotógrafo agencia AP:
"El límite más claro es cuando se borran elementos de una fotografía. El retoque no debería ser más que el uso moderado de las herramientas básicas de Photoshop para ajustar la imagen a las condiciones de luz reales. Casi todos los fotoperiodistas serios estarán de acuerdo con ello. El debate gira en torno a cierta moda súper estilizada de retocar las fotos con un ajuste local muy preciso y exhaustivo, casi pixel a pixel.  Las fotos trabajadas así parecieran estar hechas con múltiples flashes portátiles, cómo una imagen corporativa. Ese conflicto semiótico entre lo que hemos aprendido a decodificar como foto producida y las fotos de noticias, lleva a la pérdida de veracidad de la imagen fotoperiodistica, porqué si bien el fotógrafo no miente, alterando el contenido, asocia estilísticamente la imagen a las producciones de Hollywod, las cuales sabemos que son siempre mentiras. Existe una asociación peligrosa ahí que puede ser hasta subconsciente. La realidad no está iluminada perfectamente."


Pedro Armestre, fotógrafo, colaborador de la agencia AFP:
"El fotoperiodismo solo puede ser fiel a la verdad y la información, sin olvidar dar voz a quien no la tiene. Saliendo de estas bases estamos haciendo fotografía, no periodismo gráfico, y ese delito lo pagamos con la pérdida de nuestra credibilidad. ¿Alguien se pregunta porque esta profesión fue hace tiempo una de las más valoradas y ahora se encuentra a la cola de mil otras? Saltos continuos nos han situado allí.
¿Porque no escribe del mismo modo un bolígrafo en manos de un poeta, un contable o un periodista? Simplemente porque la herramienta es la misma y los lenguajes distintos.
El límite se encuentra en la realidad. Realidad solo hay una, con matices. Superarlos lo convierten en mentira. Los márgenes de maniobra, técnicos o digitales, nos permiten destacar o potenciar ciertos aspectos. Nunca en transformarlos en situaciones nuevas y distintas."

Joan Roig, Responsable de retoque en "Addretouch".
"Entiendo que el problema está en la difusión de los bordes entre fotoperiodismo y fotodocumentalismo. Muchos fotógrafos no quieren ser fotoperiodistas y poder gozar de la libertad interpretativa que se le supone al documentalismo. En el campo del fotoperiodismo (hablo en general) no se es tan crítico en los recortes o las ráfagas que en documentalismo lo son. En el documentalismo no lo es con el incremento del contraste o corrección del color que en periodismo si son.  El problema es que la gente o los concursos no hacen distinción apenas entre un estilo u otro, mezclando ambos conceptos en una misma categoría y cuando gana alguien que contempla la interpretación de la imagen todo un sector se levanta en cólera.
Yo reivindico un iso de calidad en el que cada uno de ellos se posicione como fotoperiodista o fotodocumentalista y separando cada sector por diferentes niveles de "dureza": Nivel 1 admite ajustes de niveles, Nivel 2 compensación de exposición, Nivel 3 incremento de contraste y un máximo recorte del 10% de la imagen original, Nivel 4 hasta un 40% de contraste más viñeteo, etc. En las bases de los concursos o categoría de premios, figura que se acepta hasta ese nivel.  El fótógrafo se posiciona en si es documentalista o periodista y si entiende que ráfagasm recortes de más del 50%, viñeteos, contrastes altos, subexposicones intencionadas, fotos en clave alta, etc. están permitidas a su entender.
Entiendo que World Press Photo sería el único que podría unificar esto, pero parece que tiene miedo a hacer unas normas que puedan causar tanta polémica. Esto permitiría a todos los estilos dentro de un ámbito fotoperiodístico o documental y no serían tan difusas las fronteras entre uno y otro y las discusiones, entiendo, se acabarían."

Emilio Morenatti, fotógrafo de la agencia AP. (Actualización 16:20 horas)
"Justo a la entrada del edificio que alberga la escuela de periodismo más antigua del mundo, hay un cartel en el que se puede leer: "Cliff Edom´s. Credo: "Show truth with a camera. Ideally truth is a matter of personal integrity. In no circunstances will a posed or fakephotograph be tolerated"
El señor Cliff Edom está considerado por muchos el padre del fotoperiodismo, para mi, este también es mi credo.
En términos de postproducción, las reservas mediante niveles y mejoras del color estarían permitidas en nuestras imágenes como se hacía antaño en el laboratorio, siempre y cuando, nuestra imagen fotoperiodística conserve un exacto paralelismo y sea fiel a la realidad que fotografiamos. Pienso que las agencias de noticias, periódicos y revistas periodísticas deben ser muy estrictos a la hora de aceptar el  retoque, ajustándose a las reglas estrictas para no caer en ambigüedades y marcando bien la diferencia entre lo permitido y lo prohibido. Desafortunadamente no existen esas reglas en la mayoría de publicaciones, especialmente en España. Es inaceptable cualquier forma de manipulación tanto en la producción cómo en la postproducción. Al slogan de David "Mira en silencio, fotografía con respeto" yo añadiría "... y ten en todo momento tu raw preparado para enseñarlo al editor  o al que lo solicite.


Tras estas reflexiones poco hay que añadir, aunque cómo responsable de este blog me gustaría también aportar mi opinión.

La tecnología digital ha aportado una serie de ventajas que en muchos casos a facilitado nuestro trabajo gracias a la precisión que ofrecen los programas de retoque. Incluso ha servido, en algunos casos para crear nuevos lenguajes visuales.
No creo que el documentalismo cómo tal sea más permisivo que el fotoperiodismo en cuanto a la frontera del retoque. En mi opinión, la única diferencia que hay entre ambas denominaciones es el tiempo, la dedicación gracias a la cual desarrollamos y contamos una historia.
Toda imagen precisa unos ajustes pero más que analizar cuales son sus límites, a veces me pregunto si un exceso de retoque en pos de una estética o un estilo de narración personal, tiene cabida en el ámbito del fotoperiodismo, considerando la existencia de otros terrenos cómo el Ensayo, la fotografía conceptual, artística, etc. donde el uso de esa posproducción es mucho más amplio y aceptado, sin el peligro de poner en duda el objetivo final de una imagen documental que no es otro que el de contar y mostrar  con total veracidad.
Al observar una fotografía, es nuestra responsabilidad el saber independizarla de un exceso de retoque, en el caso que exista, y comprobar si el momento es bueno o si por el contrario, la posproducción ha tomado tan insigne protagonismo que nos impide ir al fondo de la cuestión, o bien si es sólo esa luz creada desde el ordenador la que convierte esa imagen en atractiva.
Clonar, borrar, añadir o pintar son acciones que limitan el retoque porque varían el momento de la toma y la sensatez debe ser ante todo la premisa principal a la hora de ajustar en el ordenador aquellos parámetros de luz que nos permiten transmitir lo más fiel posible la luz que vimos cuando accionamos el obturador, porque en mi opinión deben ser en esos segundos previos al disparo donde radique nuestro éxito.
Afortunadamente, aquellos que me enseñaron este oficio me hablaron de la importancia del momento de la toma, esa "mágica" fracción de segundo y a ella siempre me remito.

Quisiera de nuevo dar las gracias a todos aquellos que con su reflexión han hecho posible este post. 

jueves, 29 de marzo de 2012

Manifiesto Malkovich.

Hoy es día de Huelga General.
Desde este blog quisiera compatir con todos vosotros este manifiesto, escrito por el actor John Malkovich con motivo del Día Mundial de las Artes Escénicas. Palabras sabias, tan necesarias en estos tiempos, que bien podrían dirigirse a nuestro colectivo o a cualquier otro que tenga en la creación una de sus razones de ser.
Espero que os guste:

"Que vuestro trabajo sea convincente y original. Que sea profundo, conmovedor, reflexivo y único. Que nos ayude a reflejar la cuestión de lo que significa ser humano y que dicho reflejo sea guiado por el corazón, la sinceridad, el candor y la gracia. Que superéis la adversidad, la censura, la pobreza y el nihilismo, algo a lo que, ciertamente, muchos de vosotros estaréis obligados a afrontar. Que seáis bendecidos con el talento y el rigor necesarios para enseñarnos cómo late el corazón humano en toda su complejidad, así como con la humildad y curiosidad necesarias para hacer de ello la obra de vuestra vida. Y que sea lo mejor de vosotros – ya que será lo mejor de vosotros, y aun así, se dará sólo en los momentos más singulares y breves – lo que consiga enmarcar esa que es la pregunta más básica."



Gracias Señor Malkovich.

domingo, 3 de abril de 2011

Paco Elvira presenta su novela " Un día de mayo".


Mañana lunes se presentará en Valid Foto la novela escrita por el fotógrafo Paco Elvira "Un día de mayo".
Según reza la sinopsis:
" Una vieja fotografía tomada durante el Mayo Francés del 68 será el detonante que conducirá hasta un popular político y empresario modelo, del que se sospecha que dirige una red de tráfico de armas a escala mundial.
En una Barcelona que se prepara ilusionada para la celebración de los Juegos Olímpicos, mientras padece sangrientos atentados de ETA, y en la que el Barça, el Dream Team de Johan Cruyff, sueña con conquistar la Liga y la Copa de Europa, un periodista que trabaja para uno de los diarios más importantes de la ciudad seguirá la pista. El hilo de la madeja le conducirá a través del lujo de Marbella, de los barrios católicos más conflictivos de Irlanda del Norte, de Dubrovnik, la perla del Adriático sitiada por los serbios, de Macedonia, un polvorín a punto de saltar por los aires y de Hong Kong, que se apresta a dejar de ser británico. "

Junto al libro se presentarán las 22 imágenes en color y blanco y negro que aparecen descritas durante la novela.
Un libro a tener muy en cuenta el próximo 23 de abril, día del Libro.
Ya lo sabéis, la cita es en Valid Foto, calle Buenaventura Muñoz 6 a las 19.30 horas.
Desde TWS le deseamos a Paco la mejor de las suertes.

jueves, 10 de marzo de 2011

Los consejos de Tino.

El martes pasado se presentó "Foto a foto 02", la segunda entrega de la colección Fotoruta, esta vez con Tino Soriano como maestro de ceremonia.


Un recorrido docente por las imágenes de este extraordinario fotógrafo donde cuenta como hizo cada una de ellas, aportando todos los datos técnicos que utilizó en el momento de la toma.


Paralelamente y como es costumbre en esta colección, el profesional invitado hace lo propio con diez fotógrafos que aportan una imagen para cada una de las temáticas que componen el libro y que en este caso han sido: Cesar Lucas Abreu, Marcos Bauza, Ernest Costa, Paco Elvira, Toti Ferrer, Rafael López-Monné, Yurian Quintanas, Siqui Sanchez, Manel Úbeda y un servidor.

Mi aportación ha sido para el apartado que trata sobre la fotografía urbana con esta imagen tomada en las fiestas de la Mercè.


Ha sido todo un placer participar en esta publicación gracias a la invitación de Tino, un ser que destila humanidad y cariño, y que gracias a este libro podemos aprender sus secretos a través de su mirada.

lunes, 7 de marzo de 2011

Martin Parr por Martin Parr.


Cuando por razones profesionales tengo que viajar, siempre intento que me acompañe alguno de los libros que acumulo en una estantería para ser leídos cuando tengo tiempo.
Aprovechando las horas de tren que tenía de viaje a Sevilla, le tocó el turno al libro”Martin Parr por Martín Parr”, editado por “La Fábrica” .
Una conversación entre este fotógrafo y el director de de fotografía del “Musée National d´art modern” francés Quentin Bajac.
Martin Parr es uno de mis autores favoritos desde que lo descubrí en “The Last Resort” y que he ido siguiendo y comprando algún otro libro como “Home and Abroud”, “The Cost of Living” o “Bored Couples”.
Parr repasa sobre su carrera profesional, desde sus referencias y autores que más le influyeron como el alemán Heiner Blum y su técnica del flash y sobretodo Joel Meyerowitz.
Son muy curiosas algunas de las declaraciones que hace en el libro como cuando se refiere a como editaba sus fotografías:

“…No soy de los que tiran millones de fotos, pero tampoco me contengo. Hacia una copia de contacto en Blanco y Negro- aunque la foto fuera en color- en mi cuarto oscuro de Liverpool…”
“…yo las seleccionaba por lo que se veía en las escenas. El color no era más que un bonus. Nunca seleccionaba las fotografías por sus colores, aunque el color fuera un elemento esencial en todas ellas.”

Curiosas declaraciones tratándose de uno de los fotógrafos que más a influenciado en la técnica del color.

Tampoco tiene desperdicio el capítulo donde narra su entrada en Mágnum:

“ En 1994, sin embargo, rasqué el 66% necesario para conseguir ser miembro. En política eso hubiera sido un pucherazo. Fue todo bastante intenso y, bueno, existía una especie de frente anti-parr liderado por Philip Jones Griffits…”

Un libro absolutamente recomendable, de agradable lectura y donde podréis descubrir muchas más cosas de este singular autor.

sábado, 6 de noviembre de 2010

GRACIAS

Nuestra vida profesional se nutre de distintas etapas.
Desde los inicios, todo se convierte en una larga carrera de fondo, una larga travesía por este apasionante mundo del fotoperiodismo.
Aprendemos, peleamos, compartimos, amamos, lloramos y seguimos aprendiendo.
Ayer fue un día de grandes sensaciones, gratos reencuentros y de placeres arrinconados, que no olvidados.
De intentar hallar aquella imagen diferente. Un día de encuadres y disparos.
Ayer quedaron atrás tres años como Redactor Jefe de fotografía para volver a sentir el placer de opinar por el visor y así transmitirle al lector nuestra mirada.
No es momento de balances sino de agradecimientos. Los balances solo los muestra el tiempo, los agradecimientos salen del corazón.

Dar las gracias en primer lugar a Albert Aymami, que en su momento accedió a ser mi compañero de viaje y por lo tanto Jefe de sección, por toda su ayuda, consejos y amistad. Ha sido todo un placer estar a tu lado editando y peleando, querido Amigo.
A mi querida Cristina Gallego por ser Cristina Gallego, la irrepetible, la incombustible, la detallista. Gracias por ser todo lo que tu eres.
A Merce Taberner por los años ya compartidos, que no son pocos. Por aquella “adaptación horaria” en momentos difíciles (Gracias Corazón) y por el gozo que ha supuesto compartir con ella muchas horas, codo con codo.
A Pepe Baeza por su sabiduría, fotográfica y personal, por escuchar, por estar. Gracias.

A la dirección de La Vanguardia por darme la posibilidad de ser Redactor Jefe con todo lo que ello significa, por todo lo aprendido y por permitirme este regreso a mi oficio natural. Gracias.
A los distintos Redactores Jefes, Subdirectores y redactores por su ayuda en esta etapa.

Pero en especial, quisiera dar las gracias a las siguientes personas: Ana, Roser, Inma, Emilia, Mane, Alex, Pedro, Kim, Xavier, Marc, Cesar, Dani, Laura, Jordi, Maite, Llibert , Xavier C., Jordi, Albert S., Jorge, Emilio, Gemma, Merce, Vicens, Carles y Pedro C..
Todos ellos fotoperiodistas, staff y colaboradores, del diario. Porque sin sus imágenes nada hubiera sido posible. Ellos han sido los protagonistas ante los lectores y a ellos solo puedo darles las gracias y mostrarles toda mi admiración como Redactor Jefe, fotoperiodista y sobretodo como amigo. Gracias, gracias y mil gracias por todo vuestro trabajo.

Para finalizar quisiera tener un recuerdo para alguien que nos dejó hace ahora casi tres años pero su presencia sigue absolutamente presente en nuestra sección y no es otro que Patricio Simón, nuestro querido Pato, nuestro Angel blanco.
Es la única pena que me llevo, no compartir con su risa estos tres últimos años.
Te hecho de menos amigo.
Ayer empezó una nueva etapa.
No hay nada como sentir el calor del sol en la piel y el roce de la cámara en la mano.

Nos vemos en la calle y en … TheWside.

lunes, 11 de octubre de 2010

La edición más compleja. 1ª parte.

Hoy nos adentraremos en uno de los territorios más complicados de la edición gráfica, la fotografías con una alta carga de violencia o bien de cualquier otra característica que pueda herir la sensibilidad del lector.
Al abordar esta temática siempre surgen las mismas preguntas ¿Dónde está el límite? ¿Es necesaria su publicación? ¿qué valor tienen? ¿Hasta donde son información y hasta donde su uso se convierte en un mero y desagradable espectáculo?
Muy posiblemente se trate de la principal razón por la cual recibimos cartas de lectores, unas veces quejándose y otras pidiendo alguna explicación.
Creo que el responsable del área fotográfica del diario, debe contestar todos los interrogantes que puedan plantearme los lectores y dar luz a sus dudas o quejas.

Pero hay algo que tengo muy claro, ante la edición de imágenes que contengan una alta carga de elementos desagradables o violentos, no pueden existir límites, tan solo criterios profesionales.

Es por esta razón que no creo en la gratuidad de la violencia pero si en el deber de informar y esta máxima, en muchas ocasiones, viene adherida a imágenes de gran impacto que no pueden ni deben censurarse ya que se estaría privando de información a un lector por el cual debemos sentir un enorme respeto y al que siempre he considerado, como editor y como fotógrafo, lo suficientemente culto, inteligente y formado para digerir, no sin un lógico impacto en algunos casos, este tipo de imágenes.

Las decisiones que se toman a la hora de valorar la publicación de una fotografía vienen siempre precedidas de un diálogo entre los editores gráficos. Un cambio de impresiones donde se valoran los distintos puntos de vista antes de la puesta en página de la imagen y que evidentemente el lector desconoce.
No es fácil ni es un trabajo grato. Podría citar multitud de atentados, ataques aéreos a zonas con población civil, catástrofes, accidentes, donde la edición a precisado parar unos minutos para volver a visualizar el resto de imágenes, porque no es grato ver cuerpos despedazados, cuerpos calcinados o cadáveres de bebes amontonados.
Pero,¿hasta que punto está dispuesto el lector a observar este tipo de imágenes? En mi opinión, mucho más de los que pensamos.
Fijaos en la fotografía que edité en esta página de la sección de Internacional. Una mujer, terrorista suicida, se inmoló en una calle de Bagdad.


Su cabeza se desprendió del cuerpo pero quedó prácticamente intacta. Recuerdo que recibimos un buen número de imágenes, alguna de ellas bastante desagradables, que ilustraban desde distintos puntos el atentado. Cabeza en primer plano con la gente al fondo, cuerpo despedazado sobre un charco de sangre, etc. Todas esas quedaron desestimadas pero me llamó poderosamente la atención esa que os muestro en concreto. La cabeza, situada en la parte inferior, parecía más bien el cuerpo de una gallina, incluso era preciso leer el pie de foto para cerciorarse de ello, pero lo que realmente me llamó la atención era toda esa gente inmortalizando el miembro decapitado con sus móviles y pensé en como puede llegar afectar a un individuo el estar conviviendo día a día con la muerte. Vas por la calle, te cruzas con una cabeza decapitada y sacas el móvil para inmortalizar tal efemérides.


Meses más tarde, fue asesinado en la calle Santaló Felix Martinez Touriño, Director general de la sociedad gestora del Centro Internacional de Convenciones de Barcelona. Rápidamente se desplazaron hasta el lugar los fotógrafos que teníamos dispuestos para cubrir tal información.
Mi sorpresa fue cuando, horas más tarde, empezamos ha recibir vía mail, fotografías hechas por transeúntes con sus móviles, y no penséis que el cuerpo aparecía lejos, ni mucho menos, tan solo a unos dos metros de distancia. Se habían encontrado el suceso camino al trabajo y lo habían “inmortalizado”, al igual que hicieran aquellos otros transeúntes en Bagdad.
Desestimé usar esas imágenes para su publicación y pensé que tal vez la locura está más cerca de lo que podemos imaginar.
Afortunadamente, fueron solo dos o tres personas las que mandaron sus imágenes al diario pero me dió que pensar.

(Seguirá)

domingo, 3 de octubre de 2010

Bill Ostendorf y su "The Editor". 2ª parte.


Aquí tenéis la segunda entrega del texto escrito por Ostendorf "The Editor" . Como obtener un mayor rendimiento del Departamento de Fotografía.

Ética
Las fotografías deben ser veraces y creíbles. Jamás se debe escenificar las fotos ni emplear las nuevas tecnologías a fin de alterar las imágenes o crear falsas imágenes.
Un solo truco podrá bastar para arruinar la credibilidad y la integridad de la fotografía en su diario.

Concentrar la cobertura,
En el “Providence Journal” tenemos una máxima que nos ayuda a concentrar nuestros esfuerzos y a ahorrar tiempo y dinero. Nos recordamos constantemente que debemos “hacer una sola cosa bien”. Si tenemos cuatro posibles artículos de primera página pero no disponemos de suficientes recursos para hacerlos bien, no intentamos atenderlos a todos. Elegimos uno y nos esforzamos al máximo por hacerlo bien.

Proporcionar el tiempo suficiente.
Ocurre con frecuencia que los directores periodísticos desconocen por completo el tiempo que se requiere para obtener una foto. Las personans se ponen tensas cuando saben que les fotografían. Las imágenes realmente reveladoras no pueden obtenerse durante los primeros diez minutos, ni a veces durante la primera hora. Pueden conseguir fotos de mayor fuerza cuando se permite al fotógrafo pasar más tiemo con la persona que ha de fotografiarse.

Invertir en Tecnología.
Invierta sin demora en las herramientas que podrán ayudar a los fotógrafos a captar mejores imágenes más próximas a los cierres. A medida que eliminamos el tiempo d procesado químico y de transporte de los plazos de entrega de las fotografías, podemos comenzar de nuevo a competir con la inmediatez e la televisión, ofreciendo a nuestros lectores imágenes más frescas que las que pudieron ver por la TV la noche anterior.


Exigir una reproducción de calidad.
Los lectores están acostumbrados a imágenes de calidad en las revistas y en la televisión. Un nivel inferior en los diarios erosiona nuestra credibilidad y nuestro valor. Hoy, demasiadas soluciones productivas infravaloran la calidad. Claro está que la paginación puede sacar páginas terminadas de la fotocompositora, pero ¿es esta capaz de proporcionar buenos puntos en las medias tintas? Hasta ahora la respuesta parece ser que no.

Destinar recursos económicos.
A veces los departamentos de fotografía trabajan con presupuestos tan reducidos que apenas pueden demostrar su autentica capacidad. La dedicación de más tiempo a los encargos significa un mayor número de fotografías. Asimismo, el presupuesto de viajes tienen que ser de una entidad suficiente para permitir una auténtica colaboración con todos los departamentos.

Dedicar el espacio necesario.
Dimensione las fotos para conseguir impacto y deje que las imágenes dominen sus maquetas. Hoy en día la gente mira la televisión en televisores de 27 pulgadas, así que no están los tiempos para fotos principales a dos columnas. Además, algunos artículos requieren dos o tres fotografías y no solo una. Esto se traduce en el recorte o la retención de algunos artículos, pero aumenta la posibilidad de que lo publicado sea leído.

Asegurarse los resultados.
Preste mucha atención a la manera en que los encabezamientos, los pies y la maqueta articulan y relacionan la foto y el artículo.
A veces esto significa que d¡se debe volver a tomar la fotografía o volver a redactar el artículo o el encabezamiento. Haga todo lo que sea necesario para que el artículo y la fotografía colaboren en interés del máximo índice de lectura y de comunicación.

Dedicar el propio tiempo.
Los altos directivos de las redacciones dedican muy poco tiempo a los fotógrafos o a los Jefes de fotografía y pocos Directores dedican tiempo alguno a realimentar sus impresiones al departamento de fotografía.
Resulta difícil surpevisar un departamento que uno no entiende. Si la fotografía representa un 8 a 10% de su personal ¿dedica usted un 8 o 10 % de su tiempo al departamento de fotografía? Tal vez debería hacerlo.

El sector periodístico se caracteriza por sus modas. Algunas veces una idea- como el mapa del tiempo de gran formato de "USA Today”- obtiene una aceptación genral y se difunde por todo el país. Los Directores periodísticos se contentan con copiarse tales ideas los uno de os otros porque hay seguridad en poder afirmar: “Esto es lo que están haciendo los demás diarios”
En una palabra, representan un “apaño” rápido y vistoso.
Los demás diarios, sin embargo, no están invirtiendo ahora en fotografía. Esto no es debido a que hayan descubierto que las fotos son de alguna manera inadecuadas o de escaso interés para los lectores. Sencillamente, la fotografía va quedando marginada en la carrera atropellada hacia el color, los gráficos y la alta densidad de artículos.
El fotoperiodismo de calidad no representa la última moda en estos momentos. Y no constituye un apaño rápido. Ofrecer buenas fotos requiere un compromiso económico, una cierta reestructuración y una renovada formación de la redacción, modificaciones del proceso de encargo y edición de los artículos y un fuerte compromiso por parte de la Alta Dirección.

Bill Ostendorf

sábado, 2 de octubre de 2010

Bill Ostendorf y su "The Editor".

Dentro de la sección “Textos fotográficos” , he ido incorporando textos que pueden servir para analizar, informar o contar historias sobre la fotografía de prensa o el reportaje.

Hoy le toca el toca el turno a Bill Ostendorf y su texto “The Editor” escrito en julio del año 1992.
Ostendorf es presidente y fundador de Creative Circle Media Consulting y ha sido diseñador de más de cien periódicos. En este texto propone una serie de propuestas para mejorar los equipos de fotografía de los periódicos. A pesar de haber estado escrito hace más de 15 años, algunos de sus puntos tienen una vigencia muy interesante.
Propuestas que en algunos medios ya han sido adaptadas y otras que siguen pendientes de aplicación. En todo caso es otro de los textos que hace tiempo guardé y que encontré recientemente en una carpeta repleta de fotocopias cuando estaban buscando el ejemplar de Libération dedicado a Cartier-Bresson.
Al tratarse en un texto un poco largo, lo publicaré divido en dos o tres entregas. Al final, todos aquellos que quieran tenerlo completo en formato Word solo deberéis escribirme un mail a la dirección que aparece en el perfil y os lo mandaré con mucho gusto.
Os dejo con Bill.

“THE EDITOR”. Julio 1992
Como obtener un mayor rendimiento del departamento de Fotografía de un periódico.

En nuestras ciudades y pueblos hay magníficas imágenes por doquier. Escenas humanas, imágenes que comunican historias y emociones. Imágenes que descubren el carácter de las personas y los conflictos y verdades que están presentes en la vida cotidiana. Escenas que tocan de cerca de las personas y que pueden producirles indignación , tristeza o alegría. Imágenes que actúan como un imán de cara a los lectores y a la lectura.

Por ejemplo, tanto en los Estados Unidos como Europa, si digo “ transbordador espacial” todo el mundo pensará en una o dos fotografías del lanzamiento de algún transbordador o tal vez de la explosión del “Challenger”.

Ocurre otro tanto si menciono “ la guerra norteamericana de Vietnam”, todo el mundo se acordará de alguna de las poderosas imágenes captadas durante aquel conflicto. Estas fotografías se han convertido en iconos o pictogramas de Vietnam, formando ventanas que dan al conjunto de conocimientos que cada uno tiene de aquella guerra.

Usted ya habrá leído muchas páginas sobre los dos temas mencionados y habrá visto muchas horas de video en relación a ellos. Pero lo que habrá quedado en su memoria son las fotos fijas, las fotos que aparecieron en los diarios.

He aquí algunos hechos comprobados con respecto a las fotografías:
- A mayor tamaño de imagen, más índice de lectura.
- El índice de lectura de los artículos aumenta cuando estos se acompañan de una fotografía.
- Los lectores se acuerdan de mas detalles de los artículos que se acompañan por fotografías.
Por eso, una de las maneras de conseguir que el público hojee más el diario, que lea más artículos y que se acuerde de una mayor cantidad de la información proporcionada por el diario consiste en mejorar nuestro modo de emplear las fotografías.

Sin embargo no basta que las fotos sean buenas. Hay que descubrir maneras efectivas de ilustrar los artículos que se publican porque de este modo podemos usar las fotos para aumentar el índice de lectura.

Personalmente he realizado muy diversas tareas de redacción y puedo asegurarles que uno de los trabajos más difíciles que he conocido consiste en establecer una eficaz articulación entre buenas fotografías y artículos de calidad. Esa tarea se ve constantemente dificultada por egoísmos e ignorancia, requiriendo un nivel de recursos y de previsión poco frecuentes en las redacciones.

Existe la posibilidad de cambiar esta situación pero exige unas modificaciones importantes del funcionamiento de la redacción.
Estas son alguna de las medidas que serían necesarias para obrar ese cambio en su redacción.

Invierta en una mesa de encargos fotográficos y destine en ella sus mejores perodistas visuales (editores). Una buena mesa de encargos le ahorrará más dinero de lo que cuesta porque la selección, redefinición y previsión de encargos resulta mucho más importante en la fotografía que en ningún otro departamento.
Es algo que requiere una gran concentración, así que no le pida al responsable de esa mesa que prepare fotos, maquete páginas y archive negativos al mismo tiempo. Alguien tiene que tener su mente puesta en el futuro para poder adelantarse a las noticias.

La fotografía como punto de partida.
Pese que sea el procedimiento normal en muchas redacciones, no funciona el sistema por el que se encarga la fotografía una vez investigado o redactado el artículo por el reportero.

Se dice una vez tras otra que debemos editar nuestros diarios con la vista puesta en nuestros lectores. Y una cosa que nos dicen los lectores es que ellos comienzan su lectura por las fotografías. ¿Qué pasaría si nos basásemos en esto en nuestra redacción? Es decir, si antes ni siquiera de pasar el encargo al reportero empezásemos por el tipo de fotografías que atraerían a los lectores hacia le artículo.
Contribuiría sin duda a definir en concepto del artículo- algo que ayudaría a la mayoría de los reporteros en cualquier caso. La incorporación de los fotógrafos en una fase temprana del proceso les permite ayudar a concretar y mejorar el contenido del artículo.

Evidentemente, hay algunos artículos que no se prestan en absoluto a la fotografía, requiriendo gráficos o ilustraciones, mientras otros tampoco presentan potencial alguno para estas últimas. Pero si resulta que la mayoría de los artículos de un diario po pueden ilustrarse es que se publican demasiados artículos aburridos. La mayoría de los buenos artículos si pueden ilustrarse, sobretodo si este aspecto se toma en cuenta en las primeras fases del proceso.


Planificar.
La falta de planificación por parte de la redacción puede costar caro en términos de fotografía. Comenzar tarde se traduce con frecuencia en más horas de trabajo, tiempo perdido y peores fotos a pesar de que había posibilidades de obtener buenas imágenes.

Trabajar en equipo, una obligación.
Con frecuencia, las redacciones se caracterizan por la existencia de roces personales que pueden incluso llegar a impedir la realización de un trabajo satisfactorio. Los directores deben exigir que todos colaboran en interés del lector. Refuerce la idea de que las fotografías y los artículos han de potenciarse mutuamente siempre que sea posible. Los Jefes de departamento no deben oponerse a la dirección de la cobertura desde la sección de fotografía, del mismo modo que la fotografía no debe oponerse a seguir una idea emitida por la mesa de noticias locales, deportes, economía, etc.

Apostar fuerte.
A nuestros fotógrafos les digo que prefiero que fracasen antes que verlos volver con la misma foto que obtuvieron la última vez o con la misma imagen que tendrán las agencias o las cadenas de televisión.

(Seguirá)

martes, 28 de septiembre de 2010

Fotografiar cerca de las personas. (2ª parte).

Bueno, vamos a por la segunda parte.
Ya vimos en la primera entrega de esta temática, que nuestra actitud será primordial a la hora de fotografiar cerca de las personas. Estas no deben sentirse violentadas en ningún momento.

Antes de empezar, me gustaría recalcar que estos ejercicios o consejos están sobretodo destinados a todas aquellas personas que están empezando. Los viejos lobos ya tienen sus argucias y creo que poco, o nada, les puedo enseñar. Al contrario, muchos me podrían enseñar a mi, así que mis consejos me gustaría que fueran considerados como algo más que poner en el zurrón y no la solución definitiva. Dicho esto, empecemos.

Al ver fotografías, es muy fácil adivinar con que óptica se han realizado, sobretodo si nuestro equipo esta formado por zooms. En prensa gráfica es normal su utilización por las prestaciones que nos ofrecen pero en el reportaje más personal considero que no tienen lugar.
De repente hay cortes donde no deberían, brazos cortados sin ningún sentido, lejanía.
El zoom nos hace comodones y antes de acercarnos físicamente a la situación, tiramos del anillo que nos llevará hasta el encuadre deseado y nos acercará automáticamente la acción, pero lo que realmente esta haciendo es alejarnos del motivo, nos está aislando.
Uno de los ejercicios que siempre he recomendado es fijar el zoom a la mínima distancia focal que os permita. Imaginemos que trabajamos con un 24-70 o mejor aun, un 35-105mm.
Lo fijamos a 35 mm. con cinta aislante, cinta americana, o cualquier otra cosa que se os ocurra. Esto os obligará a andar, a acercarse al motivo.
Pensar en una imagen realizada con el 105 mm., o es más, hacerla. Y ahora intentar hacer el mismo encuadre con el 35 mm. esto, evidentemente supondrá que avancéis hasta el lugar de los hechos.

Mirad el resultado. El 105 mm. nos acerca la acción pero, como todo teleobjetivo, la independiza de nosotros y no somos partícipes de nada.
Era una acción que estaba cerca de nosotros pero de la cual nunca hemos compartido nada. Y cuando digo compartido no me refiero a que la hallamos montado, sino que la lejanía a imposibilitado compartir esa instante.
Por el contrario, cuando trabajamos con el 35 mm. su focal nos obliga a “vivir” cercanamente esa fracción de segundo que hemos decidido fijar y en general, la imagen será mucho más interesante.

Habituarse a trabajar con lentes cortas nos abre un abanico de lenguajes visuales que nunca nos ofrecerá un teleobjetivo, aunque tenga una distancia focal corta. Existen muchas modalidades fotográficas en las que este tipo de lentes tienen su espacio vital pero en el reportaje, pocas ópticas y cercanas entre ellas.

Muchos aficionados a la fotografía me han mostrado orgullosos sus bolsas repletas de objetivos como si eso fuera la solución a todos los problemas que puedan enfrentarse, fotográficamente hablando, y nada más lejos.
Con dos ópticas tendríamos que tener suficiente para abordar cualquier tema social. Personalmente me inclino por los equipos compuestos por un 28mm y un 50mm. o bien un 24mm, un 35mm y un 50 mm. Con estas tres ópticas podríamos dar la vuelta al mundo y si tuviera que quedarme con solo una, estaría entre el 35mm o bien el 50 mm.

El mero hecho de trabajar con ópticas con distancias focales cercanas nos ofrecerá algo que no debemos olvidar al elaborar un reportaje, la coherencia visual de lo que estamos contando. Pero esto merece un capítulo aparte, para mi de los más importantes en el mundo de la fotografía documental, que abordaré en otro momento.

Otro ejercicio es fijarse en una persona que esté en la calle, un bar, en casa, da igual, donde estemos. Nos ponemos la cámara en la cara como si la fuéramos a fotografiar y avanzamos hasta que ella se gire advirtiendo nuestra presencia. Parece una tontería, ¿no? Puede, pero recuerdo cuando disparábamos con película y para pasar el rato, iba calculando la luz que había allá por donde pasaba, luego lo comprobaba con el fotómetro de mano como si este fuera la máquina de la verdad. Era un simple pasatiempo pero al final el porcentaje de acierto era realmente alto.
Con este ejercicio de acercamiento comprobaréis que poco a poco, vamos perdiendo metros respecto a nuestra “presa”.

Y para acabar un consejo que realmente funciona, y mucho. Imaginar que estáis en un bar, os acercáis a fotografiar una persona, miráis por el visor y comprobáis que su cara está cambiando por momentos, vamos que os saltará a la yugular en segundos, hacemos la foto pero al bajar la cámara de nuestro rostro, nunca miréis a la persona fotografiada, mirar detrás de ella, como si hubiera alguien más.
Mirar lo fotografiado es un acto inconsciente que siempre hacemos y que nos delata rápidamente. Mirando lo no fotografiado, el sujeto en cuestión os mirará y mirará hacia atrás, y ante la duda llegará ese momento de poner pies en polvorosa.
Suerte.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Brian Harris y The Independent.

Durante los noventa, unas de las citas obligadas en la sección de fotografía de La Vanguardia era deleitarnos con el diario “The Independent”.
No es que tuviéramos un especial interés por lo que ocurría en el Reino Unido. Durante doce años, ese rotativo se convirtió en el punto de referencia de la fotografía de prensa. Recuerdo como Pedro recortaba las páginas e iba colgándolas en la pared de la sección.
Todos estábamos fascinados por la línea visual de ese periódico. Por el como se abordaban gráficamente las noticias y su posterior puesta en página, con un equipo de fotógrafos, comandado por Brian Harris, que hacían las delicias de todos nosotros.


Porque por primera vez, la fotografía estaba independizada del texto. Una fotografía que rozaba la anarquía, tal y como la definía Harris.
Hace poco días, buscando el ejemplar de Libératión que os mostré con las imágenes de Cartier-Bresson, aparecieron en una carpeta, una multitud de textos que había fotocopiado durante estos años donde fotógrafos, editores, consultores, etc. analizaban la fotografía de prensa del momento. Son textos que había guardado por alguna razón y que de repente, al leerlos, comprobé la vigencia que tenían algunos de ellos a pesar de haber pasado casi veinte años, en algunos casos.
Entre ellos, hallé unos textos escritos por Brian Harris antes y después de dejar el “Indy”. Son reflexiones de alguien que logró junto a sus compañeros, cambiar el modo de afrontar el periodismo gráfico. Curiosamente, son textos que en su momento tradujo al catalán Xavier Cervera.
Habrán más, como las reflexiones de Bill Ostendorf pero por el momento os dejo con Brian.


BJP (Brtish Journal of Pohotography)
Viewpoint 20.01.99


“(…) tengo la sensación que los fotógrafos de prensa- sean de plantilla, colaboradores contratados o free lance- son más vulnerables, están más amenazados ahora que en los últimos treinta años.
(…) Creo que los fotógrafos están vistos como una presa fácil. Cualquiera lo puede hacer, enganchando una autofocus a su mano y listos, a disparar. Fácil. De hecho, con la llegada de la tecnología digital y un Apple Mac, posibilita enviar imágenes desde cualquier sitio del mundo casi al instante. El juego está cambiando pero ¿es más importante la rapidez que el contenido? ¿se prioriza el estilo, la honestidad y la firmeza?
Los fotógrafos en plantilla, los colaboradores y los free lance habituales conocen las necesidades de su diario y pueden ayudar a constituir una identidades.
Un diario sin identidad no tiene alma y un diario sin alma está muerto.
Los fotoperiodistas tienen que pensar como periodistas. Ha acabado eso de sentarse y esperar que te digan donde en encargo del día. Los fotógrafos deben ser parte integral del equipo para sobrevivir.
Yo suplico a los editores y propietarios que hablen con sus fotógrafos y les pregunten como pueden mejorar el periódico para el cual trabajan y no prescindir de ellos porque no se les entiende. Somos una parte importante del producto final. Somos útiles, válidos. No conozco a ningún fotógrafo que no quiera hacer la mejor imagen para su diario. Para casi todos nosotros, la fotografía no es solo una faena, es una vocación.



BJP
Viewpoint 31.3.99

(…) Después de 12 años en el The Independent y con miles de publicaciones con mi nombre, ahora soy fotógrafo Free Lance con el “Libre” puesto… solo tienes que levantar el brazo.
Antes de seguir, quiero decir que trabajar para el “Indi” fue una de las tareas más excitantes en el negocio de la fotografía de prensa, no solo en este país sino, posiblemente, de todo el mundo.
Estoy orgulloso de haber estado ligado con todos mis compañeros fotógrafos, fueran de plantilla o freelance. Estoy orgulloso de haber trabajado con todos ellos en The Independent, y quiero insistir en la palabra “con” y no “para”, porque nunca tuve la sensación de estar trabajando para una organización desconocida; fue una familia y entre nosotros dimos luz a un diario que, por primera vez en muchos, mucho años, respetaba a los fotógrafos como periodistas.
(…) Todavía pienso que hay futuro para la fotografía de prensa. Mientras la prensa funcione y los lectores compren el producto final, las imágenes serán requeridas.
La habilidad, el arte será intentar y conseguir el standar de aquellas imágenes y no aceptar nada que no sea lo mejor. Solo con la más alta calidad debe mantenerse.
Creo que los lectores y el público en general están mucho más preparados visualmente que en cualquier momento de la historia. Se les bombardea todo el día desdes diarios y revistas, televisión y publicidad. Son muy sofisticados visualmente hablando, más de lo que piensan los directivos de los periódicos. Nunca se debe menospreciar al lector.
Han pasado doce años y medio… el diario tiene ahora su tercer propietario, su enésimo editor y su décimo editor gráfico… Demasiadas cosas han cambiando y es tiempo de hacer camino. Le deseo lo mejor a mi diario y a todos los que en él navegan.



IMAGE ( The magazine of the Association of Photographers)
Abril 1999

Estar en plantilla del “The Independent”, creo sinceramente que ha sido la mejor faena que puede tener un fotógrafo en el mundo. Nosotros íbamos por delante mientras los otros seguían. Tengo la certeza que mis compañeros y yo mismo reinventamos la fotografía de prensa, absolutamente apoyados por gente como el director Andreas Whithman-Smith, el diseñador Michael Crozier y los editores gráficos Alun John, Christopher McKane, Michael Spillard y David Swanborough. Desgraciadamente, ninguno de ellos sigue en estos momentos en el diario. Ha sido un privilegio haber trabajado juntos.
Nuestro estilo fotográfico rozaba la anarquía. Todos rehusamos aceptar los status quo de la fotografía de prensa diaria y forzamos los límites que restringían la realización de imágenes correctas y honestas. Hicimos imágnees que mostraban y expresaban las bestialidades teatrales de fotos que nos llamaban para hacer, que estaban preparadas, y en concreto nombraría aquellas montadas por muñecos políticos, dominadores de un partido u otro.
(…) Hace tiempo, fotografiando a Margaret Thatcher en una gira por Liverpool, hice dos fotografías; sus guardaespaldas aguantando su bolso y otra de un viejo solitario detenido después de manifestarse al lado de un nuevo edificio público debido a la visita de la Sra. Thatcher.
El manifestante salió en portada, una retorcida pero real observación d la visita de la, por entonces, primera Ministra. No quiero insistir en que no fotografié en absoluto a la Sra. Thatcher. Después de la situación, estaba convencido que tenía “La foto” encargada e igualmente confiaba que mis editores lo verían del mismo modo y así lo hicieron.
De esto, algunos dirían arrogancia. Puede ser. Pero lo realmente importante es que a nuestros lectores, los que pagan nuestro sueldo, les gustaba la forma que veíamos el mundo. Lo se por los cientos y cientos de cartas que recibimos certificándolo. Que atentos eran. Les estoy tan agradecido.

martes, 21 de septiembre de 2010

Las citas de Ricard Terré.

En el último post publicado sobre la Biennal Miserachs de fotografía, transcribí una de las citas que acompañaban las fotografías de la retrospectiva de Ricard Terre. Esas citas, escritas por el propio fotógrafo, me gustaron tanto que le pedí a Laura, su hija, si podía mandármelas.

Es otra muestra de aquellos textos imprescindibles. Que nos gustan porque reflexionan, porque son de verdad. Textos que hacen creer y crecer, textos que deben ser compartidos porque hacen el bien y que hoy me gustaría hacerlo con todos vosotros desde mi admiración a su persona y obra.

“Lo que busco en mi fotografía es el espíritu del ser humano, esa esencia fundamental que permanece en el tiempo y que está en todos los lugares. Por eso, no me preocupa el orden cronológico de las fotos ni me paro en ponerles localización. El ser humano es siempre el mismo y mis fotos son intercambiables, las de hace 40 años pueden parecer de ahora mismo y haberlas hecho en Barcelona, en Portugal o en Galicia no las hace diferentes.”

“La belleza, en si misma, no es ningún valor fotográfico. La belleza, como la composición, e incluso la técnica, son elementos que nos sirven para comunicar lo más valioso en fotografía: la emoción y los sentimientos.”

“El hombre se expresa mucho mas directamente en momentos de tensión interior, en los que las preocupaciones y las emociones hablan a través de la piel. Esos momentos en que las emociones se desbordan están unidos por la fuerza que emiten. Esa fuerza expresiva es lo que hace que las fotos de Carnaval puedan parecer de Semana Santa y que los ritos funerarios puedan parecer un Carnaval.”

Todos los modelos y todos los momentos son buenos, todo depende de si está la foto en ellos o no. Tienes que tener la sensibilidad para entrar en el momento de mayor expresividad, pero yo no fabrico la foto; la foto está ahí. La foto la encuentras, no la haces. Es como el torero, que no crea el movimiento del toro, pero lo aprovecha. ¡Hay que estar al quite!


“Mi fotografía siempre se ha situado al lado del ser humano. Nunca, ni siquiera con las fotos mas duras, tuve la intención de provocar ni de escandalizar, sino de llamar a la ternura. Hubo una foto en especial, la niña bizca de primera comunión, que causó escándalo entre mis compañeros fotógrafos, quienes opinaron que abusaba de la tragedia humana. Sin embargo yo siempre defendí esa foto y su sentido profundo, que para mí era muy otro. En la exposición Terré Miserachs Masats, que se hizo en la Sala Aixelà en 1959, presenté esta foto a tamaño natural. El día de la inauguración se me acercó un señor, que se identificó como el doctor Pascual, y ante mi sorpresa formuló el sentido profundo que yo le daba a esa fotografía. “Esa niña no es una bizca, ¡es un ángel!” me dijo. Me contó que tenía una sobrina deficiente, que también iba a hacer la primera comunión, y que deseaba que yo fuera su fotógrafo. Inmediatamente le dije que si… y él, para cerrar el trato, me preguntó cuánto le iba a cobrar. Y le respondí, espontáneamente y casi sin pensar, que mi sueldo sería la operación de la niña bizca. El doctor Pascual aceptó mi propuesta. Y así fue todo: hice las fotos a la sobrina del doctor Pascual, localicé a la niña bizca mediante un reparto de fotografías por las escuelas de Sant Boi, se le hicieron las operaciones para corregir su defecto y, al cabo de unos meses, cuando volví a Barcelona, ya viviendo en Vigo, se presentaron en casa de mis padres, la ya exbizca, vestida con su traje de primera comunión, acompañada por sus padres, que traían un pollo en la mano como obsequio. Esa foto no la hice, pero la conservo en el corazón.”

Ricard Terré

martes, 31 de agosto de 2010

La conversación con José María.

He tenido la inmensa suerte de crecer profesionalmente al lado de grandes fotógrafos, entre ellos José María Alguersuari.
A estas alturas sobran presentaciones. Él ha sido uno de los principales baluartes del fotoperiodismo español, precursor absoluto de la modernidad en la fotografía deportiva en nuestro país. En palabras de Pepe Baeza: "Es una de las referencias más clásicas de la fotografía de prensa en Barcelona. Su forma de hacer marcó pautas y sirvió de modelo a buena parte del colectivo profesional".
A raíz de la carta de Sergio Larraín que publiqué recientemente, el pasado domingo tuve una interesante conversación con José María.
Me comentó que le había gustado ese texto pero también se preguntaba que le hubiera dicho actualmente Larraín a su sobrino, considerando el mal momento que pasan los soportes donde tiene cabida el fotoperiodismo.
A raíz de esa duda, escribió una carta que me mandó. Al leerla pensé que ubicarla en los "Comentarios" podía quedar excesivamente escondida así que le propuse publicarla en un artículo para que su lectura pudiera ser mayor.
Independientemente de estar de acuerdo o no, consideraba que podía ser interesante tratándose de un profesional de su talla, galardonado con infinidad de premios, entre ellos el de mejor fotógrafo del año en 1990.
La carta decía así:

David,
Hace 50 años como sabes, yo comencé hacer fotos - era casi un niño- para venderlas y... poder vivir de ellas. El "arte", si apareció, no estoy muy seguro de eso, vino después de fastidiar muchas fotos.
Esta entradilla tiene que ver con esa carta, bella y poética. Pero la cuestión para mí, es si el sobrino quería consagrarse a la fotografía como afición ...o ganarse la vida con ella.
Si ocurrió lo primero, es posible que pudiera dedicarse a " hacer gimnasia, entretenerse en otras cosas y no preocuparse mas "-como le expresa su tío ,el fotógrafo ,porque se supone que tendría algún otro medio de mantenimiento.
Si por el contrario lo que estaba buscando era abrirse una puerta en el mundo profesional de 1982 ,entonces, la carta hubiera sido un buen respaldo de ideas ,pero poco determinante ,porque....en esa época no solo los fotógrafos de Mágnum estaban encantados de la vida - también muchos foto-periodistas españoles que tu conoces- porque publicaban, cobrando en muchas ocasiones compensaciones económicas importantes por sus reportajes y sobretodo había trabajo, incluso para el sobrino. (siempre quedaba alguna excepción). Fueron unos años ,finales de los 70 y primeros de los 80, en los que se abrieron nuevos campos -diarios y revistas nuevas- y en que aparte de bien pagados ,los fotógrafos, teníamos una buena consideración por parte de los medios que dignificaba la profesión.
Pero, ! ah !, querido David, los fotógrafos de Mágnum ya no sonríen. Y tampoco los que luchan en abrirse paso entre las tinieblas de la crisis - yo creo que se ha convertido en un cambio económico social mas complejo.
Los fotógrafos vendíamos en esos años una sencilla diapositiva, por ejemplo de la Sagrada Familia por 20.000 pts. (130 euros) ,y si colocábamos 5, ganábamos mas que el sueldo mensual fijo de un periodista de entonces.( ¿ Vendrá de ahí ese desencuentro de algún compañero de pluma con las secciones de fotografía en las redacciones?
Quizás sorprenda con ese lado mercantilista ,pero la carta de Larrain tiende a producirme una leve sonrisa de ingenuidad desde la distancia histórica y hace remover mi lado mas malévolo en forma de una sola pregunta:
Cuando los organizadores del Visa francés intentan escapar de la masificación reiterativa de imágenes , intentando sobrevivir entre los escombros de Photoshops desproporcionados ,cuando el vecino de enfrente te enseña unas fotos suyas hechas en Fuengirola a las 2 del mediodía en plena canicula, que le han publicado en la revista "Sol, Sombra y Viajes" a cambio de un billete Ryanair de 28 euros a Tenerife,cuando los medios han congelado prácticamente las colaboraciones fotográficas, cuando lo máximo que viaja un enviado especial "pagando" el diario es a Santa Coloma de Gramanet y en metro,cuando a nadie le interesa publicar ni en exclusiva una masacre de cuarenta millones de chinos muertos por que se las ha caído una montaña encima y tu estabas allí, cuando los fotógrafos de bodas regalan la idem a cambio de "a ver si se quedan unas copias",cuando...
Cuando hoy,en el año 2010,un estudiante de fotografía o sin ir mas léjos, el propio sobrino de Sergio Larrain, le preguntara como se podría ganar la vida dignamente,-no muy, muy dignamente, solo un poco-,como fotógrafo,...¿que le diría? ¿Le contestaría con esa misma carta?
Recuerdo una anécdota del malogrado amigo y gran fotógrafo Miserachs .La he maquillado un poco pero mas o menos sucedió así.
Durante una fiesta ,se le acerco una señora de la alta burgesia y le dijo:
!Ay, Miserachs!, !Tendría que usted que venir a la cacería que dan los Sres De Ayala. !No sabe que belleza de lugar! !Las fotos tan bonitas que podría hacer! !Unas puestas de sol fabulosas! !Unos bosques maravillosos!
El gran fotógrafo, que era muy educado, mirando de reojo y con disimulo a los lados ,le contestó: Pero...¿Quien me las compra?
Larrain al final le dice a su sobrino, como si fuera una premonición:
"El mundo convencional te pone un biombo".
¿A que se refería? ¿A la fotografía digital? .


Antes que aportéis vuestra opinión, quisiera ofrecer la mía.
Si algo ha caracterizado a José Maria, y eso que es un soñador empedernido, es su empeño en dejar al menos un pie en el suelo y afrontar las cosas con cierta frialdad.
En la carta plantea preguntas que sus respuestas son interesantes. Por otro lado considero que la carta de Larraín, a pesar de haber sido escrita haca casi treinta años, tiene una vigencia absoluta ya que, a mi entender, lo que está transmitiendo a su sobrino es el amor hacia un oficio.
Son textos repletos de amor hacía la fotografía y que ahora más que nunca son necesarios. Son como tomar un "Gelocatil" cuando a uno le duele la cabeza. Su lectura puede convertirse en un remanso de paz tras un día de locos en la redacción. Una forma más de aferrarnos a la "lírica" para los que todavía vivimos la fotografía como una pasión.

La carta de José María me parece una reflexión necesaria sin que ello signifique desbaratar la carta de Larraín, porque sé que en muchas ocasiones, "Alguer" también ha partido a la aventura como un velero, ha vagado por partes desconocidas y se ha sentado cansado debajo de un árbol.