domingo, 9 de junio de 2013

Los nuevos "Touit" de Carl Zeiss entran en escena.

Tras el exitoso camino que inició Fuji con la primera X-100, el aclamado sistema va extendiéndose   entre fotógrafos, siendo cada vez más los profesionales que se adentran en este territorio "X". Cámaras pequeñas y excelentes ópticas son motivos suficientes cómo para, al menos, estar tentados y adquirir algún modelo.
Ahora, a la oferta óptica de este fabricante debemos unir la que nos ofrece la todopoderosa Carl Zeiss con la puesta de largo de todo un sistema de objetivos destinados a estas cámaras, los bautizados con el nombre de "Touit".
Para abrir fuego, Zeiss nos presenta un suculento 12mm. /2.8 y un 32mm. /1.8. Traducido al formato universal, un 18mm y un 48mm.
Gracias a Foto Técnica, he tenido el placer de probar ambas lentes y a continuación os paso a razonar mis sensaciones.

Tras el detallado e impecable análisis que hizo DSLR Magazine, y que os invito a leer, me gustaría centrarme en sensaciones y cuestiones más prácticas, cómo siempre he realizado en el blog,
aunque antes de empezar su comparación con los exquisitos Fujinon, me gustaría dejar clara una consideración. Estamos ante dos fabricantes de lentes de altísima calidad, por lo tanto no esperéis grandes diferencias ópticas, porque yo al menos no las he encontrado.

Al tener en la mano uno de estos nuevos "Touit", lo primero que llama la atención es la estética exterior del conjunto. Sin protuberancias, con un diseño limpio y un grip muy correcto en la goma que rodea la zona del objetivo destinada al enfoque. A nivel mecánico destacar el tacto del aro de diafragmas el cual me ha gustado más que el de sus homólogos de Fuji. Ambas lentes tiene un mayor peso respecto a los Fujinon, no mucho, pero algo más.

Llegado el momento de montar dichas ópticas en una cámara Fuji para comprobar sus prestaciones, recuerdo que hace unas pocas semanas leí un review sobre estas lentes donde su autor destacaba la construcción mecánica de los Fujinon por encima de los Zeiss. Al estar escrito en inglés lo leí una segunda vez para cerciorarme que lo estaba traduciendo correctamente ya que según mis apreciaciones, los resultados ofrecían una valoración totalmente inversa. 
Si algo destaca en estos objetivos es el silencio de su funcionamiento y me recuerdan a los llamados "ultrasónicos" de Canon. Entendámonos, no existe una diferencia brutal respecto a los Fujinon, pero son matices que sumados pueden decantar la balanza hacia un lado u otro. 
Este silencio se traduce rápidamente en una sensación de rapidez de autoenfoque que tal vez no exista realmente. La precisión de enfoque se encuentra en ambas marcas y es muy difícil asegurar cual enfoca con mayor velocidad.  



Tanto el nuevo Zeiss 12mm. como el Fujinon 14mm. están muy bien corregidos ópticamente y si los usamos con cuidado podemos obtener imágenes donde apenas caigan las lineas del horizonte. Fijaos en la siguiente imagen realizada con el 12mm., picando la cámara un poco hacia abajo,  en la que el horizonte se mantiene muy correctamente. Recordar que se trata de un 18mm en formato universal.


Como he dicho anteriormente, asegurar cual es mejor es realmente difícil, incluso observando a tamaño de pixel la misma toma realizada con ambas ópticas. Supongo que si analizáramos ambas lentes a través de maquinaria destinada a dichos menesteres, aparecerían decimales que decantarían el resultado final, pero observando las tomas en el ordenador al 100%, uno no se atreve a realizar un claro veredicto a causa de la similitud de resultados.  
Lo mismo ocurre con el 32mm./1.8 cuando intentamos averiguar si es superior al 35mm. /1.4 de Fuji. 

Llegados a este punto, la pregunta es obligatoria ¿Que aportan estos nuevos Touit respecto a los Fujinon?

Imaginando que tuviera que comprarme uno de los dos angulares, muy posiblemente me decantaría por el Zeiss. Nunca acostumbro a utilizar este tipo de lentes con tantísimo ángulo de visión pero si lo precisará, tengo claro que buscaría el que me ofreciera una mayor cobertura y en este caso el 12mm. gana la batalla, a sabiendas que ambos me ofrecen un altísima calidad. 
Mucho más difícil resulta decantarse claramente entre el Touit 32 mm./1.8 o el Fujinon 35 mm./1.4 
En este caso tal vez, y digo sólo tal vez, ese tercio de diafragma de mayor abertura que ofrece el segundo podría decidir la compra, aunque solo estamos hablando de un tercio de diafragma, así cómo ese mayor contraste que se observa rápidamente cuando comparamos una misma toma realizada con los dos objetivos. Si ese tercio de diafragma no es determinante, entonces la decisión es más complicada.

No os negaré que la estética de estos nuevos "Touit" me ha gustado mucho, al igual que el silencio de su mecánica. Para los que posean los correspondientes Fujinon, el cambio  no les aportará nada que realmente sea destacable o que vaya acompañado de un argumento de peso para desembolsar su precio y deshacerse del ellos. Ni mucho menos.
Para los que todavía están indecisos, pues lo dicho. Entre el 12mm o el 14mm, personalmente me quedaría el primero, siempre y cuando mi bolsillo lo permitiera.

Entre los otros dos, el 32mm o el 35mm., creo que el mejor consejo sería ir a vuestra tienda de confianza y que os dejaran probar ambas lentes y  dejar que fuera vuestro enamoramiento hacia una u otra el que dictara la sentencia final. Tal y cómo he dicho al inicio de este artículo, estamos ante objetivos de distintos fabricantes pero de contrastada calidad por lo cual nos hallamos ante esas ocasiones en las que debemos dejar que nuestras sensaciones al usarlos sean las encargadas de aclarar el dilema.
El libro de ruta de estos nuevos objetivos incluye para finales de año un objetivo Macro.

Os dejo con este video de Carl Zeiss donde podéis ver la fabricación de uno de estos objetivos.


                                   

miércoles, 22 de mayo de 2013

Los carretes que viajaron por el tiempo.


"... a mediados del ´91 renuncié a mi trabajo de fotógrafo del diario "La Época" de Chile, tomé unos pocos dólares que logré ahorrar durante esos dos años de chamba, compré una mochila azul (cómo la canción), me hice con una Leica M3 (pretensiones de artista), muchos rollos de HP5 y Tri-X y partí rumbo a México, mi querida patria adoptiva. Un viaje por tierra que tenía programado para dos, máximo tres meses..."


De este modo inicia su relato Pedro Ugarte, fotoperiodista y responsable de la agencia AFP en Asia Pacífico, sobre 15 rollos de película que lo han acompañado sin ser revelados durante 21 años. Pedro prosigue su relato.

"...el viaje nunca terminó y desde entonces 15 rollos con imágenes que tomé en Centroamérica que nunca revelé han viajado conmigo por medio mundo. Han sufrido mi falta de cuidado y preocupación cómo ninguna otra cosa o persona. 
Fueron guardados, olvidados, reencontrados, perdidos, vueltos a guardar, descuidados, olvidados de nuevo, reencontrados por décima vez. Protegidos, vueltos a perder, reencontrados otras cien veces, votados, recogidos, desprotegidos y sobreprotegidos para volver a ser olvidados otras mil veces en lugares tan dispares como refrigeradores, cajas de zapatos, cajones de cocina, calcetines, bolsas plásticas, estantes, librerías, camas y no sé en cuantos sitios más de todos los lugares que he vivido durante estos 21 años."



De Pedro ya hemos hablado anteriormente en TheWside, concretamente en el artículo "Los soldados de Ugarte" en el que destaqué una serie de imágenes realizadas a un escuadron de militares y que ocuparon un buen número de portadas de medios internacionales. Pero sigamos con el relato.

" Hace unas semanas los volví a encontrar -si, de nuevo - y en lugar de ponerlos de vuelta a la caja, cómo siempre había hecho, decidí que era el momento de mandarlos a revelar, así que imaginarán mi gran sorpresa al descubrir que varias imágenes habían salvado milagrosamente los embates del tiempo.
La mayoría resultaron ser fotos que tomé en El Salvador durante las celebraciones de la firma de paz entre el FMLN y el Gobierno, que terminó con más de diez años de guerra civil."



Al descubrir esta historia en una red social, no tarde ni medio segundo en contactar con Pedro. No cabe duda que el paso del tiempo dejó huella en la emulsión pero a la vez daba a estas imágenes un aspecto, en algunas de ellas, casi fantasmagórico, cómo es el caso de la primera que ilustra este post. Ahora que tanto se habla de la posproducción digital aplicada a la fotografía documental, en este caso ha sido el pasar de los años, un viaje en el tiempo, el que ha dejado su rastro cómo laboratorista.


Pero, ¿cual fue la razón por la cual no reveló en su momento aquellos carretes? Pedro nos contesta:
"No fue una decisión consciente no revelarlos para viajar con ellos.  Fue simplemente cómo se fueron dando las cosas desde el momento que por dejadez no los revelé conscientemente después de haberlos tomado.
Estos rollos eran parte de lo que yo consideraba mi trabajo personal cuando partí a cubrir las celebraciones de la firma de paz en Salvador en el `92 como free-lance para la agencia AFP -para aquel entonces cometía el error de hacer una separación tajante entre "mi" fotografía y la fotografía para la agencia- además de considerarme tontamente más fotógrafo que periodista, se distinguía fácilmente una de otra pero no por el contenido, sino porque uno lo hacía en Blanco y Negro y lo otro en color.
Como eran rollos personales y no había urgencia de revelarlos para ser enviados a alguna parte, quedaron injusta e irresponsablemente relegados a un segundo plano cuando volví de El Salvador a Nicaragua.
A los pocos meses me fui alejando de México cuando se presentó la oportunidad de trabajar, conocer y vivir nuevas experiencias en  otro país. En 1992 me mudé a Panamá, entonces mis pertenencias sumaban tres cámaras, mi portafolio fotográfico, las fotos de carnet de mis mejores amigos, un poco de ropa, unas pocas cartas de amor y los susodichos rollos (además de los míos propios).
Estos fueron olvidados en cajas que fueron aumentando en cada mudanza; aparecían de vez en cuando por accidente en algún empaque o desempaque y cuando eso ocurría pensaba que era imposible que tuvieran ninguna imagen, restando urgencia a la poca urgencia que ya tenían.
Los llevé conmigo, a veces sin saber que seguían ahí, de Latinoamérica a África, al Medio Oriente y finalmente a Asia, donde vieron la luz después de un ataque tardío de urgencia por saber que contenían 21 años después. Sabía que habían fotografías de mi tiempo en Centroamérica o quizás del viaje que había hecho por tierra desde Chile a Nicaragua, pero no más."

miércoles, 1 de mayo de 2013

Las primeras miradas del 2013.

Cómo habréis comprobado de un tiempo a esta parte, la frecuencia de entradas en el blog es menor de lo habitual. Obligaciones profesionales y proyectos personales me tienen, afortunadamente, bastante ocupado. Hoy incorporo a "TheWside-Photographers" las primeras miradas del 2013 que espero sean de vuestro agrado.
Empecemos pues por un trabajo de implicación a través de Aaron Huey y su maravilloso "Pine Rigde" donde el autor nos relata la vida de esta reserva india. Sin duda, uno de los mejores trabajos que he visto últimamente que bien merece ser visto en toda su extensión.


En 2004, Mike Brodie inició su carrera fotográfica emprendiendo un viaje de cuatro años en tren por Estados Unidos. Era su primer y único trabajo pero nos dejó uno de los documentos sobre viajes en dicho continente más sobresalientes. Ahora Brodie trabaja de mecánico en la planta 93 de Dodge Ram. 


Seguimos con Stephen McLaren y su Street Photo. Calle, calle y más calle a través de la mirada de este autor escocés, con uno de los trabajos más sólidos a lo que esta modalidad se refiere.


Andrea Gjestvang fue galardonada recientemente con el Sony WPO Award. Esta autora noruega nos adentra en un universo nórdico que bien merece una pausa y una larga contemplación.


Acabamos con el iraní Majid Saeedi, galardonado durante siete años cómo el mejor fotógrafo del año en dicho país.